EEUU CUBALa normalización de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, dos países que rompieron sus vínculos diplomáticos desde 1961, ha sido una de las noticias más importantes de 2014. ¿Qué propuso exactamente el presidente Barack Obama, en este acercamiento a Cuba? ¿Qué se puede esperar en un futuro próximo?
El primer movimiento para el deshielo fue el intercambio de prisioneros. La Habana dejó en libertad al contratista Alan Gross, encarcelado durante cinco años por repartir equipos ilegales de telecomunicaciones entre los cubanos, así como a otra personas que eran interés de Washington y cuyos nombres se han mantenido en secreto; mientras, la Administración Obama permitió la salida de prisión de Gerardo Hernández, Antonio Guerrero y Ramón Labañino, los últimos tres miembros de un grupo de cinco, considerados héroes por La Habana y que cumplían largas condenas en cárceles estadounidenses por espionaje.
En una intervención pública, Obama propuso una serie de acciones que podrían ejecutarse en un futuro cercano y, además, aseguró que abogaría por el fin del embargo estadounidense, que se ha mantenido durante más de cinco décadas, pero como dicho embargo está codificado por la Ley Helms-Burton, el presidente no tiene potestad para levantarlo, pues necesitará el apoyo del Congreso, que actualmente está controlado por los Republicanos, por lo que no se avizora un rápido fin de esta medida unilateral; aunque Obama sí adoptó pasos para aminorarlo.
Una de las primeras acciones será la apertura de las embajadas en los dos países. Hasta ahora ambos han trabajado con Oficinas de Intereses, con Suiza como garante, pero se espera que en el primer semestre de 2015 estén funcionando las embajadas.
Los dos gobiernos acordaron colaborar en temas de interés mutuo como migración, operaciones antidroga, protección medioambiental y tráfico de personas, entre otros. Aunque todavía no está permitido el libre viaje de los estadounidenses como turistas, Obama sí amplió el alcance de las licencias especiales, a partir de la introducción de nuevas categorías, por lo que a partir de ahora los norteamericanos podrán viajar a Cuba si entran en alguna de estas variantes: (1) visitas familiares; (2) actividades oficiales del gobierno de EE. UU., gobiernos extranjeros y determinadas organizaciones intergubernamentales; (3) actividades periodísticas; (4) investigación profesional y reuniones profesionales; (5) actividades educativas; (6) actividades religiosas; (7) espectáculos públicos, clínicas, talleres, torneos deportivos y demás competiciones y exhibiciones; (8) actividades de apoyo al pueblo cubano; (9) proyectos humanitarios; (10) actividades de fundaciones privadas o de instituciones educativas o de investigación; (11) exportación, importación o transmisión de información o materiales informativos, y (12) determinadas transacciones de exportación que pueden ser susceptibles de autorización conforme a las normas y pautas existentes.
Además, la Administración Obama permitirá que los estadounidenses (los cubanoamericanos pueden enviar las remesas que estimen convenientes) hasta 2000 dólares por trimestre a ciudadanos cubanos, nunca a instituciones oficiales o funcionarios gubernamentales.
Con las nuevas medidas, los estadounidenses podrán comprar y entrar a Estados Unidos productos cubanos por valor de 400 dólares; mientras que en el caso del ron y el tabaco, también podrán entrar estos productos, pero la suma de los artículos no podrá sobrepasar los 100 usd. Para muchos esto es totalmente incompleto, pero otros lo vieron como un paso adelante, ya que el viajero podría llevar al menos entre 3 y 20 puros, en dependencia del tamaño, la marca y la calidad.
El embargo sigue en pie; pero Washington permitirá que los viajeros a Cuba utilicen tarjetas de crédito y débito emitidas por bancos estadounidenses. Entre el paquete de medidas también aparece que se facilitarán las transacciones autorizadas entre Estados Unidos y Cuba. Se permitirá que las instituciones de EE.UU abran cuentas corresponsales en instituciones financieras cubanas, para facilitar el procesamiento de transacciones autorizadas. Todo esto abrirá las puertas a una financiación más eficiente del comercio autorizado con Cuba.
Otro punto que despertó un gran interés fue el permiso otorgado para que los proveedores de telecomunicaciones estadounidenses establezcan los mecanismos necesarios en Cuba, incluida la infraestructura, para proporcionar telecomunicaciones comerciales y servicios de Internet. Esta ha sido una de las medidas más comentadas, ya que la penetración de la red de redes en la Isla es muy baja y el ancho de banda muy estrecho. Quedará por ver si logran firmarse acuerdos; pero analistas consideraron que, dada la necesidad que tiene La Habana de multiplicar sus conexiones, podría avanzarse mucho y rápidamente en este tema.
Para fortalecer el marco jurídico de las nuevas relaciones, Washington también revisará la designación de Cuba como país “promotor del terrorismo”. El Secretario de Estado John Kerry dijo que recibió instrucciones específicas de Obama y que su equipo trabajará de lleno en esto. Si Cuba saliera de ese listado (en el que aparece desde 1982) quedarían abiertas las puertas para nuevas acciones.
Obama explicó en su discurso que la política hacia Cuba que había llevado a cabo la Casa Blanca durante más de cinco décadas había fallado y consideró que era necesario acabar con un "enfoque anticuado" hacia el país caribeño. "Estos 50 años mostraron que el aislamiento no funcionó. Es tiempo para un nuevo acercamiento", aseveró el mandatario.
La noticia fue recibida con optimismo, pero también con cierta cautela en La Habana. Los cubanos celebraron la liberación de los espías y la posibilidad de aligerar tensiones a ambos lados del estrecho de la Florida; pero sobre la mesa quedan muchos temas pendientes (el embargo, las propiedades confiscadas en 1959, los reclamos estadounidenses para una mayor apertura democrática) que difícilmente encuentren una rápida solución.